Es común reconocer que la terapia podría ayudarte, pero muchas personas no saben por dónde empezar. No es tan fácil como elegir un nombre en un sombrero; tienes que encontrar un terapeuta que se adapte a tus necesidades. Muchos factores —costo/seguro, especialidades, formación y personalidad— contribuyen a encontrar un buen terapeuta.
Para empezar, el primer paso suele ser investigar los posibles costos y el seguro médico. La terapia suele estar cubierta por la mayoría de los planes médicos, generalmente con un copago (que suele oscilar entre $10 y $30, en promedio). Además del costo, su seguro le explicará otros beneficios (consultas mensuales cubiertas y proveedores cubiertos). Una vez que conozca sus opciones, es hora de empezar a buscar terapeutas. Muchas compañías de seguros ofrecen una lista de terapeutas aceptados, lo que significa que puede descargarla y comenzar a buscar terapeutas cercanos. Sin embargo, algunas compañías de seguros solo requieren una búsqueda por nombre, lo que significa que debe buscar el nombre y verificar si está cubierto por su seguro. Además, siempre existe la opción de pagar de su bolsillo por un buen terapeuta.
El siguiente paso es investigar las especialidades y la formación del terapeuta. La especialidad se refiere a las áreas en las que la persona considera que es más eficaz ayudar a sus clientes. Por ejemplo, trastornos por consumo de sustancias, trastornos de salud mental, padres mayores, trauma familiar, problemas de pareja, trauma sexual, ansiedad, depresión y duelo son posibles especialidades. Le conviene buscar a alguien con experiencia en el tratamiento de sus problemas específicos. Además de la especialidad, la formación puede ser importante para usted. Los terapeutas deben tener al menos una licenciatura de cuatro años, pero muchos también tienen una maestría o incluso un doctorado.
Una vez que hayas acotado tu búsqueda según el costo, las especialidades y la formación, tendrás que evaluar si esa persona es compatible contigo. En terapia, no siempre es fácil encontrar al primer profesional que conozcas. Puede que no todos los terapeutas trabajen contigo a nivel interpersonal. Esta parte del proceso puede ser la más larga, ya que puede requerir un par de visitas para determinar si es la persona adecuada para ti.
A continuación se presentan algunos aspectos adicionales a tener en cuenta una vez que haya conocido a un posible proveedor:
- Lugar: Si bien es cierto que todos queremos un terapeuta bien ubicado, a veces conviene ampliar la búsqueda y explorar opciones fuera de tu zona.
- Atención profesional: ¿El terapeuta te prioriza? Lo ideal es encontrar un terapeuta que te priorice sobre su teléfono y computadora durante las sesiones. Un buen terapeuta no atenderá llamadas, ni responderá mensajes, ni siquiera comerá durante la sesión. Además de tomar un café, agua o té, su atención debe estar en lo que dices.
- Comportamiento profesional: Salvo alguna referencia ocasional a una situación similar, su terapeuta no debería hablar de su vida con usted. De hecho, debería establecer una línea que separe su vida personal de la de sus clientes. Los terapeutas están sujetos a estrictas normas éticas y nunca deben cruzar la línea, lo que incluiría coquetear o compartir demasiado.
Asociados de terapia Horizon
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